Este escenario está suspendido ñu por cuatro cadenas de eslabones gruesos de acero a unos seís metros de altura. Se distingue además por tener una base de acrílico transparente para poder ver a los artistas mientras interpretan en el Cuatro. Por si fuera poco, puede girar 360 grados sobre su propio eje y alrededor de todo lo ancho y largo que es el Club.  
Tanta tecnología en un escenario no lo excenta de inconvenientes, al contrario. Recordamos cuando se desprendió una de las cadenas por un mal remache hecho por el equipo del arq. Lucho Barrigón que casi provoca que Sting cayera en la mesa 34 del Club; tambien viene a la memoria el día que las Pussycat Dolls “olvidaron” que usar falda no es lo más adecuado en una plataforma con las características del Cuatro.

Los baños del Club Caballeros siempre se han distinguido por sus motivos tailandeses y su grifería suntuosa. Cuando algunos asistentes han comentado que les recuerdan al spa de un lujoso resort, la Gerencia del Club sólo asiente y sonríe al saber que esa era parte de la intención.

Contrario a lo que uno pudiera pensar, no es el sonido de cualquiera de los escenarios o de la transmisión los jueves lo que se escucha ahí dentro, sino música relajante e inspiradora más a tono con un espacio de esta naturaleza. Quien atiende los baños desde que el Club abrió sus puertas es, en el caso de los de caballeros, el gran Willy, en el de las damas, la bella Celia.

El Club ha puesto especial esmero es en nunca colocar llaves de agua en lavabos en forma de perita por la dificultad que esto representa para el usuario. En su lugar está el más avanzado sistema de detección de movimiento.

Un asistente al Club preguntaba a Erik y Alex hace unos días por el lugar en donde se consiguieron las enormes cortinas de terciopelo rojo, azul y vino que enmarcan los escenarios uno, dos y tres, respectivamente. No mucho antes, el portero Buba les preguntaba por el diámetro del domo principal, e intrigada una mujer quiso saber si Eric Luqueño estaba disponible para bailar unas piezas de cha-cha-chá; finalmente, el hombre que nos ayuda a lustrar los pisos de duela les hizo la pregunta de los 64 mil: “¿cuándo me van a pagar los 64 mil pesos que me deben?”.

El silencio de las respuestas correctas era ensordecedor. Tuvimos entonces una junta larguísima con Alex y con Eric en la que platicamos de muchas cosas del Club: salió lo de cambiar el sonex de la cabina de transmisión y luego otras cuestiones sobre el acomodo de las mesas y finalmente lo de la inundación frecuente en el estacionamiento. Total que terminamos la junta y ya en el pasillo alguien dijo que sería una buena idea tener una sección del blog para presentar algunos datos curiosos del Club para todos aquellos interesados en saber lo que avergüenza no saber o, a veces, lo que avergüenza saber.

Por eso, a partir de ahora, en esta sección encontrarás las respuestas a todas tus preguntas acerca del Club Caballeros, descubriremos cada detalle del mismo: de qué están hechos los cabellos del peluquín del Maestro Chavalier, las anécdotas del backstage del Club, los pocos vicios ocultos de Erik y las muchas virtudes de Alex, que entre otras está la de ser el que me paga. ¡Prepárense para lo impensable! (eso da un toque dramático, es exagerado, pero funciona).

Ayúdanos preguntando porque como decía Descartes: “dudo, luego existo” -yo lo oí diciendo esto con mis propios ojos.

  • Proyectándose en la pantalla Este del Escenario 2.

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